La mesa de Navidad de Lorenzo Castillo

Madrid. Exterior. 11:45 de la mañana. El frío cortante de diciembre en la capital se nos olvida por completo cuando el diseñador de interiores Lorenzo Castillo abre de par en par el portón negro de su céntrica casa. Un luminoso patio plagado de macetas, verdes plantas y antiguos jarrones entre los que perderse nos da la bienvenida. Nos envuelve y nos acoge hasta llegar a una imponente escalinata. En la planta superior encontramos un recibidor de ecléctico estilo donde el clasicismo se funde con la decoración más moderna. Papel pintado en color verde con motivos florales, antiguos espejos de aire vintage, interruptores y enchufes dorados, cuidadas lámparas con moñas al detalle y un enorme árbol de Navidad. Aguardamos unos instantes hasta que Castillo termina de grabar una clase online para sus aprendices a interioristas. Minutos más tarde nos invita a conocer el resto de estancias y lo entrevistamos en el salón comedor.

Lorenzo Castillo
En la imagen, la mesa de Navidad de Lorenzo Castillo./Foto: Víctor Jiménez

“He querido montar una mesa barroca y arriesgar”, nos dice mostrándonos la mesa de Navidad que ha preparado para los invitados a los que recibirá más tarde. Nos muestra la vajilla, de Vistalegre. Nos cuenta detalles.

Lorenzo Castillo saca todos los años una colección de telas y explica que esto le facilita la labor de crear mesas originales. Reconoce que partir de una vajilla como la escogida, que combina los azules con los naranjas, no es sencillo. Tampoco imposible. Al diseñador le encantan los textiles. Así, en esta ocasión, dice haber escogido un mantel singular. Se trata de una tela emblemática que introduce el león de fuego, una figura de la porcelana china de color turquesa elaborada en bronce en el siglo XVIII. Esta está impresa sobre una tela de terciopelo rematada en pasamanería, lo que dota de un aspecto especial a la mesa. En el centro de la misma, Lorenzo Castillo ha colocado unas flores en color coral. “La combinación de azul y naranja es siempre una apuesta ganadora”, confirma.

Lorenzo Castillo
En la imagen, el diseñador de interiores Lorenzo Castillo con su perrita. /Foto: Víctor Jiménez

Ataviado con un pantalón de pinzas en blanco roto, un jersey de cuello alto en beis y una chaqueta color camel en mezcla de lana, el interiorista nos explica estas cosas con esa tranquilidad con la que se apremian los años de experiencia. Habla de las copas, talladas en oro con aplicaciones doradas y nos cuenta que los candeleros, como el mantel, pertenecen también a una de sus colecciones. “Son candeleros de bronce dorado al oro molido de época Imperio tardío”, relata. Sobre estos ha colocado unas velas en “naranja quemado”. “No me gustan los naranjas ácidos sino los que tiran a terracota”, apunta. Entre risas y gesticulando de manera elegante con sus manos plagadas de anillos dorados, reconoce: “nos hemos pasado con la altura del centro floral, tendremos que hacer ejercicios de cuello para hablar entre nosotros pero creo que todo merece la pena por la belleza”. La belleza nos hace felices, todo sea por e.

Lorenzo Castillo
En la imagen, el diseñador de interiores Lorenzo Castillo. /Foto: Víctor Jiménez

Responsable, nada más y nada menos, que de la decoración del prestigioso y archiconocido hotel Santo Mauro, Lorenzo Castillo se define como un interiorista de estilo “clásico reinventado”. Contemporáneo e intelectual con referencias al pasado. Al arte y los libros. “No concibo una casa sin libros”, comenta. Y es tajante al afirmar que “una casa sin libros es una casa sin espíritu”.

Mientras el aroma a un delicioso consomé navideño llega desde la cocina, Castillo, colocado frente a la arquitectónica chimenea que hace las veces de perfecta escenografía, nos ofrece importantes consejos para decorar nuestra mesa en Navidad. Sugiere:

  • Recurrir a todo lo que tengamos en casa siguiendo nuestro sentido de la belleza y la armonía.
  • Mezclar vajillas si el resultado cumple los requisitos anteriores.
  • Cuidar la calidez de los espacios mediante el empleo de terracotas, rojos y dorados.
  • Utilizar un azul complementario en referencia a la nieve.
  • Emplear ramas de pino como alusión directa a la Navidad pues lo floral no siempre nos recuerda a esta época.

El aroma de la cocina es cada vez más intenso e interpretamos que se nos ha hecho tarde. Podríamos quedarnos horas escuchando sus consejos pero los invitados están a punto de llegar. La perrita de Castillo, una tekel de pelo corto, lo sabe bien y acude en busca de su dueño. Nos despedimos del decorador con cientos de enseñanzas bajo el brazo. También con una importante sentencia: todo sea por la belleza.