Polo Club y su apuesta por la auténtica moda sostenible

Moda sostenible
Una imagen de campaña de Polo Organics. /Foto: Polo Club

Slowlife. Moda sostenible. Productos eco. Productos bio. Reciclaje. Segunda vida. Son términos que redundan desde hace unos años en el mundo entero. Pero ¿hasta qué punto nos dan las firmas de moda sostenible vaca por buey? Una marca es sostenible o no lo es. Y por suerte existen sellos que lo certifican. De manera que los consumidores, si queremos aportar nuestro granito de arena al cuidado del planeta solo tenemos que estudiarlos un poco a fondo e investigar.

Moda sostenible
En la imagen, una sudadera de Polo Organics. /Foto: Polo Club

A día de hoy, según un estudio realizado por la consultora Simon Kucher, las marcas de moda sostenible suponen sólo el 6,5% de las compras en el país y el gasto de los consumidores en este segmento ronda los 61 euros por cada compra, frente a los 246 euros del fast fashion. De los consumidores españoles, solo el 4% prefiere comprar moda sostenible, frente al 8% del lujo, el 33% del fast fashion y el 21% de consumidores de moda low cost. Los consumidores de moda sostenible se gastan alrededor de 702 euros al año, según el estudio. Aunque la moda sostenible no tiene mucho peso en el conjunto de las compras del sector en España, el 78% de los consumidores revela que las características eco de una prenda podría influir en sus decisiones de compra. El desconocimiento es, de hecho, uno de los principales factores por el que no se consume moda sostenible en España, según explica la consultora en el informe. Por eso, por medio de este artículo y con el ejemplo de Polo Club, queremos enseñarte a distinguir una prenda sostenible de otra que no lo es. Apunta.

Moda sostenible
En la imagen, un modelo luce una camiseta de Polo Organics. /Foto: Polo Club

Para empezar, para que un producto pueda tener la etiqueta de moda sostenible debe contener al menos un 50% de materiales de esta naturaleza. Por lo que la evaluación de la calidad de los materiales utilizados es clave para comprobar si compromiso de una marca va más allá de una moda pasajera. Además debemos buscar los siguientes sellos:

  • Certificado GOTS: garantiza que al menos un 70% de las fibras del tejido son de cultivo ecológico, que el algodón no se ha blanqueado con cloro, que no se han usado determinados metales pesados y que no se han empleado ciertas sustancias químicas en el proceso de producción.
  • Naturtextil IVN Best: es el certificado más estricto. Garantiza que todas las fibras son de producción ecológica, que solo se ha blanqueado el material con oxígeno y que no se han usado sustancias catalogadas por la legislación europea como perjudiciales para la salud ni sustancias contaminantes de aguas residuales de las fábricas (cosa frecuente por mucho que nos llame la atención). Además certifica que todas las personas de la cadena de producción han trabajado en condiciones óptimas.
  • Naturleder: para las piezas de piel, es de la misma entidad que el anterior y también es muy estricto.
  • Standard 100: prohíbe o limita las sustancias perjudiciales para la salud o contaminantes, de una manera más estricta que GOTS y menos que Naturtextil.

Moda sostenible en el caso de Polo Club

Polo Club lleva años evolucionando el difícil concepto del básico perfecto, actualizando el armario a través de un cuidado repertorio en clave minimal, donde prima la calidad sin olvidar el diseño. “Nuestra prioridad siempre ha sido la de ofrecer una cuidada selección de piezas de estética clásica con un toque original y distintivo. Prendas sencillas confeccionadas con materiales de calidad”, asegura Israel Vives, Co-Founder y Co-CEO Product Brand Strategist de la compañía.  La firma ofrece un cuidado abanico opciones para hombre y mujer, así como una colección en clave unisex, bajo el paraguas de un delicado proceso de manufactura en el que se cuida hasta el más mínimo detalle.

“Polo Club siempre ha estado comprometida con nuestro entorno, produciendo de manera local y con responsabilidad social”, explica Israel Vives, Co-Founder y Co-CEO Product Brand Strategist de la firma. “En un contexto en el que la sostenibilidad y el reciclaje son cada vez más necesarios, apostamos por nuevos sistemas de producción, por tejidos innovadores y por concienciar al consumidor ante la necesidad de un consumo responsable”, añade.

 

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Ahora la marca ha sacado a la luz la colección ‘Organics‘ para hombre y mujer que está realizada con poliéster proveniente de botellas recicladas de plástico PET y algodón orgánico cultivado de manera ecológica, sin productos químicos sintéticos. Los proveedores de la linea Organics están certificados con Oeko-Tex 100, Gots, BCI o OCS. “Estamos explorando nuevos caminos. Nuestro objetivo es crear moda de calidad, versátil y actual pero también queremos experimentar, disfrutar y vivir la moda desde un consumo más responsable y comprometido con el medio ambiente”, asegura el equipo. El algodón orgánico se cultiva usando técnicas más naturales y respetuosas para proteger la biodiversidad utilizando fertilizantes y pesticidas naturales. Procesos certificados que aseguran su trazabilidad desde la materia prima hasta el producto final.

 

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Por otro lado, para la confección de las sudaderas de Organics se pueden llegar a utilizar hasta cinco botellas de plástico de litro y medio. ¡Como lo estás leyendo! El poliéster reciclado se produce a partir del plástico como el de las botellas que usas día a día. Una vez se ha seleccionado y separado, se limpia, tritura y recicla en un nuevo hilo de poliéster. Por si estas cosas fueran pocas en el proceso de fabricación de las prendas de la línea orgánica de Polo se utiliza un 91% menos de agua hasta que llega a tus manos. Esto sí es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad.

 

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Que firmas como Polo Club hayan dado este importante paso significa mucho. Poco a poco, las marcas españolas se irán posicionando en ese ranking de la sostenibilidad que hoy día lidera entre otras la firma española fundada en 2009 por Javier Goyeneche, Ecoalf, que ha conseguido posicionarse en el mapa internacional con sus productos fabricados con residuos del océano. Esto solo acaba de empezar.