Broche al 2020: radiografía del silencio por Panci Calvo

Panci Calvo
Paseo de la Castellana. /Foto: Panci Calvo

“Llámame clásico, llámame antiguo, pero, cuando hago una foto, pienso en colocarla en formato de dos metros por 1,50 en la pared de mi salón”, nos dice Panci Calvo. Este fotógrafo y diseñador gráfico tuvo la valentía de enfrentarse a un Madrid vacío instantes antes de que el Gobierno de España decretase el estado de alarma.

Panci Calvo
Gran Vía. /Foto: Panci Calvo

Calvo nos cuenta que eran las ocho de la mañana cuando escuchó en las noticias que el mundo estaba a punto de suspenderse. A escasas horas de que nuestras vidas entrasen en pause, con la incertidumbre y el desconcierto emanándonos por los cuatro costados, el creativo dijo a su mujer que iba a lanzarse a la calle. “Era un sábado, o un domingo, no lo recuerdo bien, lo que sí sé es que era el primer día de confinamiento”, relata Panci. Explica que salió a la calle con la cámara colgada del cuello y sin ninguna pretensión más que la de fotografiar las calles desiertas de la capital.

“No me topé con nadie, ¡bueno, sí, miento! Me encontré con un fotógrafo que estaba en mi misma situación pero estábamos tan sorprendidos que no mediamos palabra”, relata. De su tono de voz y sus expresiones se desprende aún la sorpresa de haber presenciado un instante histórico. Y no es de extrañar, un grupo de científicos, con participación del CSIC, reveló hace escasas semanas que durante la pandemia el ruido sísmico generado por la actividad humana, como consecuencia de las medidas de confinamiento, se redujo en un 50%.

Panci Calvo
Plaza Castilla. /Foto: Panci Calvo

Para Panci el Madrid de aquellos momentos era un Madrid distópico. El fotógrafo jamás imaginó que las imágenes que tomó aquella mañana fueran a tener en las redes sociales la repercusión que han tenido. Es más, confiesa que no se planteó publicarlas en un inicio. Quería conservarlas como un recuerdo pero fueron sus familiares y amigos los que lo animaron a hacer uso de su cuenta personal de Instagram para darles difusión. Entonces, surgió la magia.

Panci Calvo
Museo Thyssen. /Foto: Panci Calvo

Panci nos revela que se dirigió primero al Paseo de la Castellana, una de las arterias principales de la ciudad. “Buscaba lugares que en condiciones normales estuvieran atestados, abigarrados, y me encontré con un ambiente vacío”, explica. “Aproveché ese río revuelto, ese limbo, ese momento en que no nos habían dicho aún que tendríamos que quedarnos en casa…”, relata. Se desplazó a Callao y la Gran Vía. Eran las 12 del mediodía y Panci no podía dejar de tirar fotografías. “Buscaba lo pintoresco”, apunta el fotógrafo. Y no regresó a casa hasta las tres de la tarde. Preguntado por cuál fue la reacción de su mujer al volver, nos dice: “mi mujer sabe que se me va el tiempo haciendo fotos, entro en un estado casi zen, en un estado de concentración puro”. Cuenta que se movía en moto, consciente de que estaba presenciando algo único.

Panci Calvo
Callao. /Foto: Panci Calvo

Para Panci las imágenes que publicó en Instagram no son la fiel representación de la realidad. El fotógrafo cree que el gran formato nos brinda la oportunidad de sumergirnos en la escena. Habla de teatralidad e inmersión. Por eso no descarta hacer una exposición en un futuro. Respecto a la edición de las instantáneas, con vivos colores y mucha saturación, el experto nos dice que, a pesar de lo que muchos puedan pensar “no es manipulación”. “Yo no manipulo, interpreto al editar”, nos dice. Y explica que es partidario de cuidar la posproducción porque aporta un significado extra a la imagen.

 

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“Tengo la vieja idea de estar ante una fotografía como ante una obra de arte, ante un cuadro, por ejemplo”, nos dice Calvo. “La imagen para redes no tiene un carácter inmersivo”, explica. Por eso, es muy probable que “positve y exponga”. Y sin duda, tener la oportunidad de contemplar en gran formato sus fotografías merecerá (y mucho) la pena y nos brindará la ocasión de sumergirnos de nuevo en una escena que, esperemos, no se repita nunca.