Finca Cortesín, uno de los mejores hoteles del mundo

Piscina de Finca Cortesín
En la imagen, piscina de Finca Cortesín / Foto: Finca Cortesín

Finca Cortesín es uno de esos lugares paradisíacos en los que desconectar del mundo. Por algo ha sido seleccionado por algunos de nuestros entrevistados como su hotel más cool. Ubicado en la provincia de Málaga, es una finca de estilo andaluz diseñada por los renombrados arquitectos Roger Torras e Ignacio Sierra. Un hotel palaciego, a pocos minutos de Casares, que se ha convertido en el lugar donde resurgir de tanto ajetreo mundano.

 

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Con dos patios palaciegos, es un lugar para sentirse en otro lugar. A pesar de sus dimensiones, Finca Cortesín es el rincón perfecto para esconderse de todo porque solo hay 67 suites, habitaciones que oscilan ente los 50 metros cuadrados y los 180. Si esto no es suficiente, siempre podemos descansar en sus bonitas villas de lujo, situadas entre los hoyos 9 y 10 del campo de golf de Finca Cortesín. Algunas tienen vistas a la cordillera de Sierra Bermeja, otras, tienen la suerte de divisar el Mediterráneo al fondo. El Mediterráneo, por cierto, también está presenten en la decoración y en la inspiración. Por supuesto, las villas cuentan con piscina propia y terrazas, perfectas para darse el lujo de no hacer nada. Todas ellas cuentan con cinco dormitorios.

 

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Los planes

Si queremos disfrutar de Finca Cortesín, los planes son muchos. Por un lado, pasear por sus jardines. Por otro, jugar al golf en sus fabuloso campo, diseñado por unos de los arquitectos de golf más importantes del mundo: Cabell Robinson. El campo de golf también ha sido galardonado. Sus cuatro piscinas también están disponibles para darse unos largos. Su spa es el lugar perfecto para relajarse, gracias a sus tratamientos orientales. Sus 2.200m2 dan para mucho. También podemos pasarnos por su centro de yoga.  Su exclusivo club de playa también es otra opción. Los planes no acaban en Finca Cortesín, aunque el cuerpo te pida no hacer absolutamente nada.

Propuesta gastronómica

Para comer o cenar, la oferta es excepcional e internacional. Lo mejor de cada país en un solo lugar. Viajar con el paladar es un placer, y en este caso, obligatorio. Por un lado encontramos Don Giovanni -sí, el mismo que en Madrid-, el restaurante del chef Andrea Tumbarello -con 2 soles de la Guía Repsol-. El restaurante italiano donde disfrutar de auténtica comida siciliana y donde destaca su pasta artesana, sus carpaccios, sus pizzas, sus ensaladas… Si queremos viajar más lejos podemos reservar en Kabuki Raw, el restaurante del chef Luis Olarra -perteneciente al icónico grupo Kabuki- que cuenta con una Estrella Michelín. Su carta, con la que viajamos a Japón, cuenta con productos orgánicos de la huerta del hotel. La gastronomía kilómetro 0 está muy presente en las despensas de Finca Cortesín. Solo está abierto para cenas.

 

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El Jardín de Lutz no nos hace viajar, pero nos da de comer lo mejor de nuestra gastronomía. Aunque eso sí, en sus fogones se encuentra el chef Lutz Bösing. Sus platos los disfrutamos entre olivos milenarios. También es imprescindible visitar su Bar Azul. Con elegantes salones con alfombras persas y papeles pintados a mano -en azul, por supuesto-, es el rincón perfecto para beber algo o picar. Por supuesto, no pueden faltar sus cócteles. El Club de Playa no es solo para relajarse, también es para comer. A pie de playa se puede disfrutar de sus pescados, sus arroces, sus mariscos… La parada perfecta para comer después de una mañana de sol.

 

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Por algo Finca Cortesín es uno de los mejores hoteles del mundo y uno de los más lujosos de España. Porque te cuidan y te hacen sentir… mejor que en casa. Lo difícil no es convertirse en un hotel de lujo, lo complicado es sentir que cuando estás allí eres un auténtico afortunado. Ya estamos mirando reservas -por cierto, no hay habitaciones hasta marzo-.