6 restaurantes que tienes que visitar en Madrid en 2021

Fonda Lironda
Salón de Fonda Lironda / Foto: Fonda Lironda

El 2020 nos ha dejado con una larga lista de restaurantes nuevos, muchos de ellos, abiertos a partir de septiembre. El boom de nuevas aperturas que parecía frenarse por el confinamiento ha vuelto, y a lo grande. Cada mes hay nuevos restaurantes que aspiran a convertirse en el place to be, y cada mes hay nuevos locales con interesantes propuestas gastronómicas. Que de eso se trata, de abrir nuevos proyectos originales que poco tengan que ver con lo que ya hay.

Los grandes grupos siguen con su expansión. Destaca el Grupo Carbón Negro y el Grupo Mentidero, que siguen abriendo propuestas llamativas para todos los foodies que habitan en Madrid. Que no son pocos. ¿Cuáles son los restaurantes en los que hay que reservar mesa este 2021? Toma nota.

La Fonda Lironda (Calle Génova, 27)


Hay restaurante nueva en la calle Génova, esa calle que divide las Salesas de la zona de Almagro, una de las zonas con mayor concentración de restaurantes nuevos en los últimos meses. La Fonda Lironda no es una excepción. También pertenece al grupo Carbón Negro -como Castizo- y tiene todos los ingredientes para que triunfe entre la clientela madrileña. Es uno de esos locales con horario ininterrumpido al que puedes ir a desayunar y también a cenar, según lo que te pida al cuerpo. También puedes ir a tomar un cóctel, preparados bajo la batuta de Carlos Moreno. Uno de esos restaurantes con un impresionante interiorismo donde dejarse ver. Encontramos un poco de todo, una carta más amplia para comidas o cenas más extensas, o algo de picoteo si el toque de queda te pilla cerca. ¿Qué pedir? Crema de puerro asado con huevo pochado y cecina de picaña, berenjenas con salsa de yogur y aceite de oliva, arroz de pulpo a la brasa y con alcachofas, tarantelo de atún rojo, una tortilla de patatas- que nunca falla-… También puede ser una buena opción para una comida que se alarga.

La Mentira (Calle Zurbano, 17)


Hay una novedad dentro de los restaurantes del grupo El Mentidero. La Mentira, que abrió a finales de noviembre y ya es el place to be de Madrid. Encontrar mesa ahora mismo es misión imposible, habrá que esperar por lo menos a febrero.

¿En su carta? Cocina fusión con una buena base de gastronomía mexicana. Taquitos de carrillera de cerdo ibérico al curry verde con cilantro, hierbabuena y albahaca; aguacate con un toque picantón, pulpo a la brasa con mole madre, sésamo tostado y tortilla de maíz; taquitos de lubina al pastor con aguacate, queso y cebolla picante; gyozas de pato cubiertas con reducción de cocido madrileño… Imprescindible visitar el baño y echarse un baile. Puedes reserva alguno de sus reservados -valga la redundancia- para un toque de intimidad.

NaDo (Calle Prim, 5)


Desde A Coruña ha llegado a Madrid NaDO. No es la primera vez que un restaurante gallego de esta ciudad aterriza en la capital, ya lo hizo Arallo Taberna. En este caso hablamos de la casa del chef Iván Domínguez. ¿Qué se come? Nos lo explican ellos. «La carta de NaDo es dinámica, variando en función del producto disponible día a día y de la temporada. No disponemos de un menú fijo, sino una carta que se imprime -hasta dos veces al día-, con los platos de la comida y de la cena, y que el comensal puede pedir al gusto o dejarse asesorar por el chef y el equipo NaDo». El restaurante está ubicado en una antigua carbonera. Tiene un interesante menú degustación de 68 euros, con siete platos y dos postres. Otro de esos restaurantes que hay que fichar.

El Castizo de Velázquez (Calle Velázquez, 97)

Fachada de Castizo
Fachada de Castizo / Foto: @elcastizodevelazquez

No es uno de los restaurantes de moda en los que simplemente todo es bonito, ni es un local de lujo, pero es uno de esos sitios apetecibles para ir y dejarse ver porque tiene lo mejor de cada casa. La carta está diseñada por los chefs ejecutivos del grupo que está detrás, Hugo Muñoz y Sergio Palomares, y se inspiran en los recetarios de las cocinas madrileñas. En esa cocina de toda la vida.

No faltan las latas y los encurtidos, entre los que destacan ménage á trois de Santoña o sus navajas en aceite de oliva José Peña. Seguimos con su marisco de la lonja, donde hay que pedir la gamba blanca de Huelva. De sus platos, una selección de lo más castiza: pollo de campo en pepitoria, mormo y morrillo de atún de almadraba en escabeche casero, ensaladilla rusa -nunca falla- o su rabo de toro estofado. La taberna castiza en versión local de moda cocinada por las jóvenes cocineras Cris Martín e Inés López. Detrás del proyecto, por supuesto, el grupo Carbón Negro.

Carallo (Calle Serrano, 45)

 

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Volvemos a Galicia, esta vez, de la mano del Bar Carallo, nueva apertura del año pasado y de la mano de dos ex Diverxo, por lo que la buena gastronomía está asegurada. «Vinos de la Tierra, fusiones gastronómicas rebeldes, sabores, texturas y aromas tradicionales del terruño y aguas de Galicia», ese es el concepto de este nuevo restaurante gallego. La carta, no hace falta explicarla, pero te lo puedes imaginar: pulpo a feira das pulieras de O Carbaliño; mejillón de batea a la brasa con cítricos y curry verde, navaja a la parrilla de las Cíes; samosas de pote gallego; tortilla de Betanzos con picadillo de matanza y queso de tetilla; croquetas de lacón; guiso de lenteja pardina, chorizo y panceta de porco celta, foie y huevo campero a baja temperatura. Si te queda hueco para el postre te recomendamos su tarta de queso. Imprescindible reservar. ¡Qué carallo! 

Cadaqués (Calle Jorge Juan, 35)

Coca de recapte
Coca de recapte / Foto: Cadaqués

La calle Jorge Juan recibe con los brazos abiertos al nuevo local del grupo Sagardi. Un restaurante con el nombre de uno de los lugares más mágicos de la Costa Brava: Cadaqués. Teniendo un nombre tan marinero, el pescado es protagonista aunque el fuego lo es todavía más. Los hermanos López de Viñaspre nos traen a la capital los arroces de los pescadores del Mediterráneo, esos arroces de leña que se suelen tomar cerca del mar. Aunque aquí no lo tengamos.

¿En su carta? Por supuesto, mucho mar -no en vano, Sagardi viene del País Vasco- pero también platos de la zona. La coca de recapte con sardinas anchoadas, la esqueixada empedrada, almejas de cuchillo, gambas del puerto de Roses, arroz brut de sepia y rape, arroz de pato con salsifíes… Pero también el clásico rodaballo salvaje con patatas panaderas, el kabratxo o el cerdo Duroc de Cal Rovira. Y no pueden faltar sus platos de cuchara, que tanto apetecen estos días. Un restaurante con alma marinera que abre aun más el abanico gastronómico que encontramos en la icónica calle Jorge Juan.