Los restaurantes más románticos

Interior de Charrúa
Interior de Charrúa / Foto: Charrúa

Quedan pocas semanas para San Valentín y ya es necesario hacer una reserva. Para una posible comida o para una cena temprana. Porque el amor, aunque hay que celebrarlo todos los días, se debe celebrar en San Valentín todavía. Hemos hecho una selección de cinco restaurantes románticos, con una atmósfera íntima, perfecta para una comida o una cena especial.

Charrúa (Calle del Conde de Xiquena, 4)

La atmósfera de Charrúa es de sobra conocida. Su luz tenue, las velas colocadas en lugares estratégicos… Charrúa es uno de los mejores restaurantes de Madrid para disfrutar de una comida romántica. Ubicado en la zona de Las Salesas, el fuego es el ingrediente fundamental de su carta. Las Charrúas fueron una tribu indígena que se encontraba al sur de Uruguay y para ellos el fuego era esencial en su estilo de vida. De aquí surge el nombre de Charrúa y la filosofía de este restaurante, cuyas carnes se hacen siempre a la brasa. El fuego está en todos los detalles de Charrúa. Además de Uruguay, podemos encontrar carnes de Finlandia, Estados Unidos, Alemania, Holanda… Y por supuesto, de nuestro territorio nacional. Su interesante bodega junto a una buena carne se convierten en el plan perfecto de San Valentín.

Interior de Charrúa / Foto: Charrúa
Interior de Charrúa / Foto: Charrúa

La Parra (Calle del Monte Esquinza, 34)

«La decoración mezcla el encanto de una taberna andaluza, con sus azulejos estilo mozárabe, y el romanticismo de un club inglés del XIX», así se describe La Parra. Y no puede haber una descripción mejor. La Parra es uno de esos restaurantes de siempre, con una atmósfera cálida, que en días como este se convierten en una perfecta elección. Es uno de los restaurantes románticos de la capital, sin ningún tipo de duda. La mezcla de Sevilla e Inglaterra se palpa en este rincón único que nació en Málaga, de la mano del actor inglés Brian Walmsley y la malagueña Teresa Pérez de Guzmán.

30 años después, la hija del matrimonio, junto al actual dueño, deciden abrir la versión de La Parra en Madrid. Su carta, tradicional con algún toque internacional: el arroz chaufa de pato, la taramasalata con emulsión de huevas de maruca y tobiko en pan de cristal, el roast beef con puré de patata, brócoli y horseradish, corvina a la parrilla con patatas nuevas y piriñaca gaditana… Y de postre, el apple crumble, hojaldre fino de crema de queso y coulis de frutos rojos. Una mezcla que nunca falla. La bodega, excepcional.

Noi (Calle de Recoletos, 6)

Un restaurante italiano es siempre una opción romántica, y más en Noi, donde viajamos del norte al sur de Italia con el paladar.  A falta de viajes a Florencia, Roma o la Costa Amalfitana, siempre nos queda reservar en Noi. Un restaurante de cocina italiana contemporánea que cuida los platos y su decoración y que es perfecto para una cita como esta. Algunos de sus platos más icónicos son la parmigiana, la alcachofa a la romana con polenta frita -típico del norte de Italia-, spaghetti alla pummarola con pesto de albahaca, malfatti con mantequilla y salvia y de postre, panacotta y parmigiano reggiano curado durante 36 meses. Para brindar por el amor, cualquier vino italiano de la carta.

Sala Roja del restaurante Noi
Sala Roja del restaurante Noi / Foto: Noi

Brasserie Lafayatte (Calle Recaredo, 2)

Este restaurante francés es una de las nuevas aperturas en Madrid que se ha producido en los últimos meses. También es uno de los restaurantes románticos de la lista. Ubicado a pocos metros de López de Hoyos, es un rincón mágico y escondido perfecto para un momento más singular. Su terraza, llena de luces, se convierte en un buen sitio para reservar el próximo 14 de febrero. En la cocina, el chef Juan Suarez de Lezo, y en la sala, el director Sebastien Leparoux. Por supuesto todo francés. Indispensable su sopa de cebolla, su Ratatouille Lafayette con cremoso de ave, yema y trufa negra, con Boullabaisse Lafayette “limpia” con salsa Rouille, las albóndigas de pato de Las Landas con demi-glacé de naranja… Y de postre, el cremoso de crêpe Suzette con sorbete de yuzu o su tarta de quesos. Imprescindible dejarse aconsejar, también para elección de la bodega. Si no podemos ir a París… París viene a nosotros.