La Peregrina, la perla que conquistó a grandes mujeres de la historia

Foto: Arancha Tendillo
Foto: Arancha Tendillo

La Peregrina es la perla entre las perlas. Una pieza única que además, formó parte de la vida de grandes mujeres a lo largo de la historia. Una joya procedente de aguas caribeñas que fue símbolo de poder y estatus femenino durante siglos.  La última en llevarla fue la eterna actriz de impactantes ojos violetas, Elisabeth Taylor. La ya desaparecida intérprete británica la incorporó a un collar de rubíes y diamantes de estilo renacentista diseñado por Cartier y ésta fue, uno de sus grandes tesoros. Perla en forma de lágrima que pasó por distintas y que es considerada una de las gemas más valiosas de la historia de Europa. En COOL tenemos auténtica debilidad por las joyas y no podíamos dejar de hablar y ahondar en la historia de La Peregrina. Una perla única que lucieron mujeres fuertes y poderosas.

Descubierta en Panamá y en manos de la realeza por siglos

Fue descubierta en Panamá en el S.XVI. Y, pesar de lo que se pueda pensar, su nombre no se debe a los múltiples viajes que realizó desde que la encontraron sino que viene del adjetivo ‘peregrino’ que antaño se le aplicaba a objetos que tuvieran formas extrañas o poco habituales como es el caso de esta valiosa perla. En forma de lágrima y de importante tamaño, la preciada perla de Peregrina se convirtió rápidamente en objeto de deseo de mujeres poderosas.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Vanity Box 💎 (@vanityboxbcn)

Joya de reinas españolas

La Peregrina/Foto: Europa Press
La Peregrina/Foto: Europa Press

Esta perla natural fue lucida por destacadas reinas españolas y consortes como Isabel de Borbón o María Luisa de Parma. Pero no solo royals nacionales cayeron rendidas a los encantos de esta pieza. María Tudor, princesa inglesa que llegó a ser de manera fugaz, mujer de Felipe II  y precisamente es ella la señalada como la primera mujer en poseerla. La excéntrica perla fue

En manos de Liv Taylor de 1969 hasta su muerte

La última mujer que pudo disfrutar de esta perla curtida en cientos de viajes, fue nada más y nada menos que la legendaria Elisabeth Taylor. A la impactante actriz se la obsequió el que fue el amor de su vida: Richard Burton. El artista británico consiguió hacerse con La Peregrina tras un largo litigio con algunos miembros de Casa de Borbón. Finalmente, el intérprete la adquirió en la subasta por la friolera de 37.000 euros pudiéndosela regalar a su amada Liv.

Elisabeth Taylor la llevó, hasta el día de su fallecimiento pero, lo hacía de una manera aún, más sofisticada. La actriz de Hollywood incorporó la pela a un colar de rubíes y diamantes, de estilo renacentistas ideado por Cartier. Una perla, ahora convertida en un valioso collar de valor aún más incalculable. Entre las anécdotas entorno a la misma, la primera es que, pesar de los continuos intentos de desprestigio, prácticamente quedó claro que se trataba de la gema original y luego, un suceso reseñable y simpático: el adorado caniche de Taylor la mordisqueó. Así lo confirmó la propia Liv en My Love Affair With Jewles (Mi historia de amor con las joyas), su libro de memorias. Por fortuna, nada le ocurrió a la codiciada joya.

‘La leyenda de La Peregrina’, por Carmen Posadas

Foto: Espasa
Foto: Espasa

Como suele ocurrir con piezas de alta joyería así, de La Peregrina se han escrito ríos de tinta. Uno de los libros mejor documentados sobre la historia de esta joya con alma femenina es la obra de La leyenda de La Peregrina de la escritora uruguayo-española, Carmen Posadas. Un ameno relato que hace un recorrido por el camino de esta perla legendaria en manos de una sucesión de mujeres extraordinarias. Una historia real novelada que nos hace conocer aún más todo sobre esta atípica perla nacida en las cálidas aguas del Caribe.

La Peregrina en la actualidad

La subaste de la La Peregrina/Foto: Europa Press
La subaste de la La Peregrina/Foto: Europa Press

En 2011, tras la muerte de la afamada intérprete, la pieza fue exhibida por la reconocida sala de subastas Christie’s. Se acabó vendiendo ese mismo año en Nueva York por 9 millones de euros Esta adquisición supuso todo un récord en la venta de perlas dentro de las subastas de joyas, cuyo precio de salida oscilaba entre 1,5 y 2,3 millones de euros.